Hace 47 años, en abril de 1972, Audemars Piguet presentaba en la feria de Basilea un nuevo reloj, un modelo deportivo de lujo realizado en acero con brazalete en el mismo material. Nacía el Royal Oak, todo un emblema de esta manufactura y de la alta relojería

Acaba de cerrar sus puertas el Salón de Alta Relojería de Ginebra 2019 y una de las más grandes manufacturas de la relojería ha presentado, sorprendiendo a todos, una nueva colección, “Code 11.59 by Audemars Piguet”. Una colección que no ha dejado indiferente a nadie. Las críticas han sido más que las alabanzas desde que se vieron las primeras fotos en la redes, pero el que no arriesga no gana; y Audemars Piguet se ha arriesgo a hacer lo que otros no y el futuro es de los valientes. Pero por el momento no vamos a hablar de esta nueva colección, para eso ya habrá tiempo.

La historia podría repetirse, ya que hace 47 años, en abril de 1972 con motivo de la feria denominada Swiss Watch Show, que después sería renombrada como BaselWorld, Audemars Piguet presentaba un nuevo reloj, un modelo deportivo de lujo realizado en acero con brazalete en el mismo material. Las críticas, como en este 2019, surgieron desde el primer momento, casi todo el mundo consideraba que un reloj deportivo de lujo se vendería mal, debido a su generoso tamaño y su precio para la época.

Audemars Piguet Royal Oak, sketch modelos 1972

Su tamaño, 39 mm, puede que ahora se considere hasta pequeño, pero en aquel entonces era muy, pero que muy, grande y su precio era de 3.650 francos suizos, el equivalente a unos casi 10.000 de ahora, que lo convertía en el reloj deportivo de acero más caro de época. No podían estar más equivocados, el Royal Oak en sus diferentes versiones ha sido un reloj que ha marcado una época, consiguiendo récords de ventas.

Pero volvamos la vista atrás y veamos cuál ha sido la historia del Royal Oak.

 

Audemars Piguet Royal Oak, detalle esfera

En los primeros años de la década de 1970 la relojería suiza estaba pasando momentos muy difíciles debido a la crisis del cuarzo y sus ventas estaban cayendo en picado. Audemars Piguet, al igual que el resto de sus competidores suizos, veía como sus estados financieros se debilitaban y sus responsables temían por la viabilidad del negocio a futuro.

En la manufactura comenzaron a estudiar sobre cómo capear la tormenta perfecta que les estaba acechando y entre los informes que se estudiaron pusieron su vista en los de los mercados italianos y suizos en los que se destacaba que los aficionados a la relojería verían con interés un reloj deportivo de lujo pero que fuera elegante al mismo tiempo, sin importar que fuera de acero siempre que los acabados fueran excelentes. Y, en Audemars Piguet, decidieron dar respuesta a esa demanda como sólo ellos pueden hacerlo, rompiendo las reglas. Su lema es “To break the rules, you must first master them” (“Para romper las reglas primero hay que dominarlas”), y se pusieron manos a la obra.

Audemars Piguet Royal Oak, Gerald Genta

Gerald Genta y la escafandra del buzo

Para diseñar ese modelo tan especial, que debía sorprender al mercado, se pusieron en manos de un conocido “estilista relojero” con amplia experiencia en el sector y que ya había diseñado modelos muy conocidos para otras firmas relojeras como Universal Genève, Omega o Patek Philippe. Éste no era otro que el genial Gerald Genta. Genta fue también el padre de otro icono de la relojería deportiva de lujo, el Patek Philippe Nautilus. Desgraciadamente nos dejó el 17 de agosto de 2011.

Según cuenta la historia, y se puede leer en el libro “Royal Oak” de Wehrli y Heimann de 1971, “la tarde previa al comienzo de la Feria, el entonces consejero delegado, Georges Golay, llamó a Genta para solicitarle un diseño para la mañana siguiente con el objetivo de presentárselo al distribuidor de la marca para Italia”.

Gerald Genta con una noche por delante se pone manos a la obra y recuerda cuando en el Pont de la Machine, en el Lago Léman, vio como le ponían una escafandra a un buzo. Con ese recuerdo en mente diseñó una caja con ocho tornillos a imagen de los pernos y el caucho que protegían la vida del buzo bajo el agua. Esa noche  dibuja el Royal Oak sobre la base de una caja con un bisel octogonal sostenido por tornillos hexagonales y con brazalete de acero con eslabones.

Audemars Piguet Royal Oak, bisel con tornillos

Un detalle a destacar son los tornillos hexagonales, que no se pueden atornillar por la parte delantera y están fijados desde la trasera de la caja, siendo el motivo por el que siempre están perfectamente alineados pero cada uno en una posición diferente siguiendo el sentido de las agujas del reloj.

También en su diseño desarrolla la esfera, con los índices y agujas con material luminiscente, su fondo “guilloché tapisserie” en azul cobalto y la corona, también hexagonal, con las iniciales AP, que se convierten en imagen distintiva de la marca.

El diseño fue presentado a agentes suizos e italianos a los que les encantó. Pero cómo serían las dudas de la marca entonces que incluso con la aceptación del diseño en las primeras reuniones, el propio Golay le dijo a Genta que personalmente nunca hubiera aceptado un reloj como el Royal Oak ya que ese diseño no era fiel al espíritu de la marca. Evidentemente fue uno más de los que se equivocaron.

Audemars Piguet Royal Oak, detalle brazalete

Hasta su presentación, un año después, el modelo fue llamado internamente por algunos como Safari, ya que afirmaban que era un reloj que se podía llevar a un safari. Los primeros prototipos fueron en oro blanco, ya que eran más fáciles de elaborar con la maquinaria de aquel entonces. Las 2.000 piezas de la edición inicial, conocida como la Serie A por los coleccionistas, se tardaron más de tres años en vender. Todo parecía indicar que el modelo no iba a ser muy aceptado por el mercado. Sin embargo, con el paso de los años, la serie A se ha convertido en el modelo más deseado por los coleccionistas y se distingue fácilmente del resto porque las letras de AP están situadas a las 6h horas en lugar de a las 12h.

Audemars Piguet Royal Oak, esfera tapisserie con logo a las 6 horas

 

El roble real

Su nombre definitivo como Royal Oak proviene del roble que salvó la vida en 1651 a Carlos II en su huida de Thomas Cromwell, que había matado a su padre. Carlos II se escondió en uno de esos árboles, lo que le salvó la vida y le permitió ser rey de Inglaterra a la muerte de Cromwell en 1658. Desde entonces a ese árbol se le dio el nombre de Roble Real.

El movimiento elegido para este nuevo modelo fue el Calibre automático 2121, que se basaba en el 2120, con la integración de la complicación del día del mes. Un calibre que surge de un proyecto liderado por Jaeger-LeCoultre con la colaboración de Audemars Piguet y con fondos de la segunda junto con Patek Philippe y Vacheron Constantin para la creación de un movimiento extraplano. Gracias al sistema anti-choque del que disfrutaba se podía utilizar en relojes deportivos.

Según parece, un día de 1974, Giovanni Agnelli, capo de FIAT apareció en público con un Royal Oak. A partir de ese momento, el reloj se convirtió en un superventas. Los coleccionistas y aquellos que seguían las tendencias más actuales del mercado comenzaron a mostrarlo en sus muñecas. El resto es ya la historia de éxito de la que todos hemos disfrutado en algún momento.

Audemars Piguet Royal Oak, diseño de Jacqueline Dimier (1982)

Quizá a muchos les sorprenderá, porque es un modelo poco conocido, pero en 1982 nace un Royal Oak diferente en versión rectangular. Es la referencia 6005, diseñada por Jacqueline Dimier, con cuatro pernos a los lados del bisel en lugar de los tornillos.

En las siguientes décadas comienzan a aparecer modelos con varias complicaciones como el cronógrafo, calendario perpetuo, tourbillon, esqueletos, modelos de señora y relojes-joya, así como terminaciones en metales preciosos, correas de piel o de caucho.

Entre mis modelos favoritos de esta colección destacaría el Royal Oak Calendario Perpetuo automático de 1984, el Calendario Perpetuo con indicación de semanas con aguja central o el Tourbillon con lectura descentrada, ambos de 1995, el Royal Oak Ecuación del Tiempo o el Esqueleto de 2010.

Llega el Offshore

Para conmemorar el 20 aniversario del nacimiento del Royal Oak, el entonces co-director general de AP, Stephen Urquhart, pidió en 1989 al diseñador de la marca, Emmanuel Gueit, que diseñara el hermano menor del Royal Oak, destinado a un público más joven. Éste se basó en una premisa, “si las mujeres están quitando los relojes a sus maridos, es el momento de que los relojes de caballero crezcan en tamaño”.

Como con el modelo original, AP se enfrentaba a un nuevo reto y a desafiar de nuevo las reglas del mercado, ya que en esos momentos estaban de moda los relojes extraplanos y de cuarzo. Es más el Royal Oak de cuarzo se vendía como rosquillas.

Audemars Piguet Royal Oak Offshore en acero con PVD negro (2009)

 

Los trabajos de diseño y comercialización llevaron más de cuatro años y este modelo no se presentó hasta la Feria de Basilea de 1993 bajo la denominación de “Offshore”, aunque también se barajó la posibilidad de llamarle Challenger. No estaban muy convencidos del nombre en AP, así que de los primeros 100 relojes sólo a partir del 51 llevaron el nombre de Royal Oak Offshore en el fondo de la caja.

Según se cuenta, a Gerald Genta no le hizo mucha gracia que su querida creación fuera modificada y tuvo sus más y sus menos con los responsables de la marca en la presentación del modelo en la Feria.

Audemars Piguet Royal Oak Offshore en titanio (2003)

A diferencia de su hermano de menor tamaño, el Offshore tenía una caja más grande y gruesa debido a la caja de hierro dulce que portaba en su interior para proteger su mecanismo de los campos magnéticos y a la necesidad de ser hermético, debido a que había sido concebido para el agua, por lo que los pulsadores y la corona estaban recubiertos de caucho. Fue el primer reloj que aplicó este tipo de solución para mejorar la hermeticidad.

Este primer Offshore disponía del Calibre 2126/2840, automático que latía a 21.600 alternancias/hora, con una reserva de marcha de 45 horas y que ofrecía horas, minutos, pequeño segundero, función cronógrafo y día del mes.

Audemars Piguet Royal Oak Concept, detalle

Del Concept 1 al Alinghi

En los siguientes años fueron apareciendo muchas variaciones dentro de la colección Offshore con correas de piel, pero no es hasta 2002 cuando se introduce un cambio radical: la utilización del caucho tanto en el bisel como en el brazalete, gracias a Claude Emmenegger, que apostó por este material altamente técnico pero que al principio se consideraba de baja gama dentro de la manufactura.

Para celebrar los 30 años del Royal Oak se presentó el Concept 1 -creo que mi modelo favorito dentro de la colección- en caja de alacrita 606. Disponía del movimiento de cuerda manual Calibre 2895 con selector de función que presentaba tourbillon, dinamógrafo y una reserva de marcha lineal. También presentaba una innovadora correa de kevlar de alta resistencia.

Después vendrán sorprendentes modelos con cajas de carbono forjado como el Royal Oak Offshore Alinghi, barco que ganó las ediciones de 2003 y 2007 de la Copa América.

Audemars Piguet Royal Oak Offshore Alinghi

En 2012 para celebrar el 40 cumpleaños del Royal Oak se presentó el modelo Tourbillon Extraplano y la reedición del clásico “Jumbo” eliminando algunas modificaciones que había recibido el reloj con el paso de los años y recuperando el diseño más pequeño de la “tapisserie” de la esfera y el logo de AP a las 6h.

Posteriormente, el pasado año, para celebrar el 25 aniversario del Offshore se presentaron el precioso Tourbillon Chronograph y el Cronógrafo automático con esfera y pulsadores en color azul con caja y brazalete de acero.

La lista de modelos presentados en estos casi 50 años de historia es muy larga. En resumen, el Royal Oak de Audemars Piguet ha pasado a la historia como uno de los modelos más exitosos de la alta relojería que ha sabido evolucionar, adaptarse a las modas y seguir siendo tendencia en la actualidad. Espero que se mantenga, resistente como un roble, con ese espíritu innovador y que la casa siga rompiendo las reglas en los años venideros.

Audemars Piguet Royal Oak Ecuación del Tiempo en oro rosa