Con su firme apoyo al “BLOODHOUND Project”, Rolex calienta motores para batir el actual récord del mundo de velocidad de 763 millas por horas (1.227,92 km/h) en 2015, y  establecer un nuevo récord mundial de velocidad en tierra de 1.000 millas por hora, es decir 1.609,34 km/h en Sudáfrica en 2016.

Como “Official timing partner”, durante el pasado mes de abril, Rolex desarrolló y manufacturó en exclusiva dos instrumentos para Bloodhound SSC, un cronógrafo y un velocímetro analógicos.

Cada uno de estos dos marcadores analógicos de altísima precisión, estarán situados a cada lado del piloto Andy Green, en la izquierda y derecha del panel de mando para una perfecta visualización y lectura durante los momentos más críticos del logro de este récord: apoyo de precisión para el frenazo desde una velocidad de 1.000 millas por hora en la pista de 20 kilómetros, y operaciones precisas  para monitorizar varios sistemas como el motor de reacción.

El pasado año ha sido crucial en los procesos de construcción y preparación del Bloodhound SSC. En octubre, los ingenieros pudieron instalar el Eurofighter Typhoon,  turborreactor de una tonelada de peso (EJ200) en la parte superior de la estructura del coche, mientras que más recientemente, el equipo Bloodhound viajó a Sudáfrica, concretamente a Hakskeen Pan, para probar las infraestructuras. Un total de 20.000 toneladas de piedras han sido retiradas para asegurar que la “pista” esté en perfectas condiciones para la prueba que se realizará a lo largo de este año.