Patek Philippe en Nueva York. La gran exposición sobre el arte de la relojería de Patek Philippe visita entre el 13 y el 23 de julio la Gran Manzana. Una muestra histórica que pone de manifiesto la estrecha relación entre Patek Philippe y los Estados Unidos con piezas excepcionales como los relojes de Henry Graves Jr., James W. Packard, Joe DiMaggio o John F. Kennedy.

Tras su paso por dos ciudades europeas –Munich y Londres-, la gran exposición del mejor arte relojero de Patek Philippe abre sus puertas en Nueva York. Y no es de extrañar, pues ambas, Patek Philippe y Nueva York, comparten idilio desde mediados del siglo XIX, cuando los relojes de la manufactura suiza comenzaron a venderse en Estados Unidos. Un idilio que se hizo más intenso y duradero ya entrado el siglo XX, cuando Henri Stern consolidó, allá por 1935, la presencia de la marca helvética en el país norteamericano, creando unos años después la Henri Stern Watch Agency, que ha llegado hasta nuestros días y que, con sus 65 empleados entre los que se cuentan 26 relojeros, es el único distribuidor de Patek Philippe en Estados Unidos.

“The Art of Watches Grand Exhibition New York” muestra entre el 13 y el 23 julio un total de 27 relojes procedentes del Museo Patek Philippe de Ginebra, de la Biblioteca y Museo Presidencial John F. Kennedy de colecciones privadas. Entre ellos, destacan 11 relojes de dos de los más legendarios coleccionistas, el banquero Henry Graves Jr. y el industrial James Ward Packard. Ambos encargaron a Patek relojes excepcionales y grandes complicaciones, como el denominado “Henry Graves Supercomplicación”, creado en 1933 y provisto de 24 complicaciones. Este reloj se vendió hace unos años en Sotheby’s por un precio récord de más de 23 millones de dólares.

 

Entre las piezas que se exhiben de Graves, un total de seis procedentes del Museo Patek Philippe, destaca un reloj de bolsillo de 1928 automático y sin tapa con repetición de minutos, gran y pequeña sonería, calendario perpetuo y fases lunares.

Entre las cinco piezas de Packard que se muestran llama la atención un reloj astronómico de bolsillo con repetición de minutos con tres gongs, calendario perpetuo, edad y fases de la luna, ecuación del tiempo, horas del amanecer y puesta del sol en Warren, Ohio, su ciudad natal, así como el mapa del cielo sobre la misma ciudad. Más aún, en el dorso de este excepcional reloj, hoy propiedad del Museo Patek, un mapa celeste giratorio con más de 500 estrellas esmaltadas en oro reproduce fielmente el firmamento nocturno sobre Warren.

Otras interesantes piezas relacionadas con la historia de los Estados Unidos son el cronógrafo de Joe DiMaggio, creado en 1948 y hoy propiedad de un coleccionista privado; o el reloj de escritorio que el alcalde de Berlín Occidental, Willy Brandt, regaló al entonces presidente John F. Kennedy durante su visita a la ciudad alemana en junio de 1963. Propiedad del Museo Presidencial Kennedy de Boston, este reloj autónomo de cuarzo indica la hora de Moscú, Washington D.C y Berlín.