Para celebrar el 175 aniversario de su fundación, Patek Philippe ha creado una magnífica colección de relojes conmemorativos en ediciones limitadas en la que pone de manifiesto su mejor saber hacer relojero y artístico. Pero entre todos ellos destaca el Grandmaster Chime, que, con sus 20 complicaciones en doble esfera y sus 1.580 piezas, es el reloj de pulsera más complicado de la marca y, sin duda, uno de los más complicados del mundo.

La caja de doble faz está realizada en oro rosa con decoración de hojas de laurel grabadas a mano y en relieve. Tiene unas dimensiones de 47 mm de diámetro y 16 mm de altura.  Animadas por un sofisticado y complejo movimiento mecánico de cuerda manual, entre sus complicaciones destacan una pequeña y gran sonería, repetición de minutos, calendario perpetuo instantáneo con visualización del año mediante cuatro dígitos, segundo huso horario, y dos primicias mundiales patentadas: una alarma acústica que toca las horas y una repetición de la fecha que anuncia el día a petición.

Un ingenioso mecanismo de rotación permite girar la caja 180º sobre el eje 12h-6h para elegir cuál de las dos esferas se quiere lucir en cada momento. Una de ellas indica las funciones horarias y las sonerías y la otra el calendario perpetuo instantáneo. La hora, los minutos y la fecha se pueden leer en ambas esferas.

El Grandmaster Chime se entrega en una atractiva caja aniversario realizada en ébano de Macasar y 17 variedades más de maderas preciosas con inserciones de oro.

De este reloj, que ha requerido más de 100.000 horas de trabajo para su desarrollo, producción y ensamblado, sólo se han hecho 7 unidades: una, que ocupará un lugar de honor en el Museo Patek Philippe y el resto para su venta a seis afortunados coleccionistas. Su precio, unos 2,5 millones de euros.