Patek Philippe ha mostrado en Nueva York lo mejor de su arte y su saber-hacer en la Gran Exposición itinerante que recorre distintos lugares del mundo y que este verano ha recalado en la Gran Manzana. Dubai, Munich y Londres han sido ya sedes de esta muestra, que ahora ha llegado a Nueva York y que, probablemente en un par de años, llegará a Singapur.

Celebrada en Cipriani 42nd Street en un espacio de 1.200 metros cuadrados impecable y maravillosamente decorado, la Gran Exposición de Patek Philippe en Nueva York ha despertado un gran interés entre el público neoyorkino. Se han expuesto más de 450 relojes, incluyendo algunas piezas excepcionales que datan de 1530. La exposición se ha organizado en 10 salas temáticas, incluyendo la sala dedicadaal Museo de Ginebra; la sala de Napoleón, que reproduce fielmente la sala del mismo nombre ubicada en el Salón de Ginebra y en la que los visitantes pueden contemplar la misma vista que desde allí se tiene del lago Léman; la galería Rare Handcrafts, con una amplia selección de relojes de sobremesa que muestran la gran maestría de esta casa en las artes decorativas, especialmente en las técnicas de esmaltado y grabado; la de la Colección Actual; la sala de los Relojeros, que desvelan al público los secretos de estos relojes mecánicos; la sala de las Grandes Complicaciones; la sala de los Movimientos, desde los más sencillos hasta los más complejos calibres que dan vida a los relojes más complicados del mundo; la sala interactiva en la que el visitante puede sumergirse en el interior de un complejo mecanismo.

 

 

 

Pero, sin duda, la sala que más interés ha suscitado entre los visitantes es la que se refiere a los relojes históricos de los Estados Unidos. Es una auténtica Muestra Histórica dentro de la propia Gran Exposición. Y es que Patek Philippe y la familia Stern mantienen con Nueva York y los Estados Unidos una estrecha relación desde mediados del siglo XIX. “Estados Unidos es un mercado extremadamente importante para los coleccionistas de Patek Philippe desde los años 1850”, reconoce Larry Petinnelly, director de la marca en USA. En esta exposición temática se ha expuesto 27 relojes históricos cedidos por distintas instituciones americanas como la Biblioteca y el Museo Presidencial John F. Kennedy, colecciones privadas y el propio Museo Patek Philippe de Ginebra.

 

 

Además de estas piezas relacionadas con la historia de Estados Unidos y sus personajes más célebres, Patek ha presentado en Nueva York una serie de relojes en edición limitada alusivos a la ciudad que acoge la gran muestra. Un interesante homenaje que los coleccionistas aprecian mucho. Son nueve ediciones especiales limitadas de relojes de caballero y de señora que hacen alarde de la maestría técnica y artística de la manufactura suiza. Se ha presentado también un rica colección de 17 piezas únicas realizadas a mano y una excelsa colección de relojes de sobremesa Dome, que reflejan el dominio y el compromiso de esta casa en lo que a ancestrales savoir-faire se refiere, desde los grabados manuales hasta las pinturas en miniatura, distintas técnicas de esmaltado, guillochés a mano, engastados, marquetería…

Todas estas piezas, siempre con motivos alusivos a Nueva York y a los Estados Unidos, ponen de manifiesto la gran habilidad de Patek en el terreno de los oficios artísticos y la más alta artesanía. Pero, sin duda, la gran estrella de la exposición neoyorkina, ha sido el World Time Minute Repeater Ref. 5531, del que les hablamos en otra noticia.