Mientras todas las marcas relojeras intentan posicionarse en el club de las manufacturas, Jaquet Droz sigue su camino resueltamente. Sí, los movimientos que equipan los relojes de la sociedad de La Chaux-de-Fonds son manufacturados, pues están firmados por Blancpain. De todos modos, Jaquet Droz no se posiciona en este plano. La marca quiere jugar su rol en el terreno de las esferas y la fina relojería artística.

Pierre Jaquet-Droz nació en La Chaux-de-Fonds en 1721. Es el siglo de las Luces, el siglo en el que se elabora La Enciclopedia, en el que las ciencias ganan sus credenciales de reconocimiento y se ponen los cimientos de la revolución industrial. Llevado por este espíritu, el genial mecánico en que se ha convertido el joven Pierre Jaquet-Droz se aplica a hacer de su oficio un auténtico desafío : copiar la vida. Es así como a fuerza de sudor, inteligencia y habilidad crea los famosos autómatas, hoy mundialmente conocidos y que fueron la admiración de todos los adeptos al desarrollo científico de la época. Su Músico, su Escritor y su Dibujante sorprendieron al mundo y a numerosas cabezas coronadas de la época.

Pero Pierre Jaquet-Droz, sus sucesores y sus amigos están también fascinados por la naturaleza y especialmente por el mundo de los pájaros. Creadores expertos, dotados de una maestría técnica fuera de los común, los especialistas de la casa Jaquet Droz crean relojes cantores. Primero integrados en auténticas jaulas de pájaros, las creaciones se benefician de la evolución de la relojería en miniatura para transformarse después en relojes de bolsillo y de sobremesa. Los “pájaros” de la célebre Granja Sur le Pont en La Chaux-de-Fonds son no solamente tesoros mecánicos, sino también una perfecta ilustración de las artes decorativas de la época. Esmaltes que reflejan cada matiz y tonalidad de las plumas, oro, perlas, piedras preciosas…, nada es demasiado para estos guarda-tiempos excepcionales que garantizan a Jaquet Droz renombre internacional.

Casi tres siglos después, la casa Jaquet Droz continua desarrollando este arte de las maravillas que sedujo en el pasado. En 2012 tuvo lugar una fantástica exposición que se desarrolló en tres grandes museos de Suiza, y que permitió a la marca mostrar que su sentido de la creatividad y la belleza siguen en plena forma. Fue también la ocasión de volver a ver muchos objetos y escritos del patrimonio de esta casa, que han contribuido a reposicionarla en el lugar que la corresponde, el de la relojería artística. Y esto no termina aquí, pues Jaquet-Droz acaba de presentar un repetición minutos excepcional, que, para conmemorar dignamente su 275 aniversario, en la próxima edición de Baselworld dará una agradable sorpresa a los amantes de la más fina relojería artística.

Jaquet-Droz The Bird Repeater, detalle esfera

THE BIRD REPEATER

Antes de hablar sobre esta excepcional repetición de minutos, un pequeño recordatorio. En 2010, Jaquet-Droz comenzó a crear relojes con el tema de los pájaros. Un primer reloj hacía gala de una esfera decorada con dibujos de pájaros en 2D. Un año más tarde, la casa imaginó, para un reloj de la colección “pequeña hora minutos”, un motivo en relieve. El pájaro estaba grabado y esculpido sobre la esfera. Algunos modelos se presentaron en oro puro, otros estaban pintados.

Este año, los pájaros, una pareja de carboneros, el ave característico de la région del Jura, se presentan en 3D y sobretodo se mueven. Cuando se desencadena el sistema de armado de la repetición minutos, y durante toda la duración de la sonería, los pájaros adultos se desplazan. Mientras uno se inclina para alimentar a sus polluelos que esperan en el nido, el otro despliega las alas desvelando los delicados matices de su plumaje. En medio del nido se abre un huevo dejando salir a un polluelo. Es absolutamente magico.

Y como Jaquet Droz no se echa para atrás ante la dificultad, los artesanos y especialistas de la casa han ideado ocho escenarios diferentes que se suceden de manera aleatoria. Esta escena se desarrolla en un marco que recuerda la bella région del Jura, muy cerca del Salto del Doubs. Se ve así, sobre la esfera, el río y la cascada, siempre en movimiento.

Jaquet Droz ha fabricado dos series de 8 piezas de esta magnífica repetición minutos, es decir, 8 en oro rosa y 8 en oro blanco, que se venden a un precio de 485.000 francos suizos, impuestos incluidos. Claro que es una suma importante, pero los coleccionistas y los detallistas avezados no dudarán en romper la hucha para poseer un ejemplar de esta fina relojería de arte que, no solamente reposiciona a la marca en el lugar que la corresponde, sino que demuestra también que la industria de la relojería suiza posee aún una gran capacidad para hacer soñar.

Jaquet-Droz The Bird Repeater, detalles

FICHA TÉCNICA

MOVIMIENTO:

  • Repetición minutos mecánico de cuerda manual, con un barrilete.
  • Calibre Jaquet Droz RM A88.
  • 69 rubíes.
  • Reserva de marcha de 48 horas.
  • Frecuencia de 18.000 alternancias por hora.

CARACTERÍSTICAS:

  • Caja de oro rosa o blanco de 18 quilates con un diámetro de 47 mm y un grosor de 18 mm.
  • Indica horas y minutos descentrados.
  • Esfera de nácar grabada y pintada a mano con contador de ónice negro. Los pájaros están grabados y pintados a mano.
  • Agujas de oro de 18 quilates.
  • Serie limitada de 8 unidades en oro rosa y 8 en oro blanco.
  • El número individual de la serie aparece grabado en el fondo de la caja.

BRAZALETE:

  • Piel de cocodrilo cosida a mano con cierre desplegable en oro, blanco o rosa, de 18 quilates.

Precio: 485.000 francos suizos (alrededor de 404.000 euros).