Desafiar los límites de la imaginación y de la propia lectura del tiempo. Esta es la razón de ser de los Opus, la serie de originales relojes que Harry Winston inició en 2001 en colaboración con distintos relojeros independientes. Ahora, propiedad del Grupo Swatch, presenta su Opus 14 a ritmo de rock’n roll. Un sofisticado y complejo reloj inspirado en los años 1950 y construido como un jukebox o gramola.

Imaginar y crear un reloj que desafíe las mismas leyes de la innovación y de la lectura del tiempo. Y hacerlo con la colaboración de los más prestigiosos relojeros independientes. Esta es la definición de la serie de relojes Opus, que Harry Winston inicia en 2001. Una aventura seguida por coleccionistas de todo el mundo, que va ya por su décimo cuarto capítulo, pues el Opus 14 acaba de ser presentado en Baden-Baden. Un acontecimiento muy particular que transciende el siempre elevado interés de la propia pieza, ya que es el primero de esta saga realizado bajo la égida del Grupo Swatch, que compró la prestigiosa marca americana en 2013. Nayla Hayek, presidenta del consejo de administración del Grupo Swatch y de Harry Winston desde su adquisición por el grupo relojero, y Marc Hayek, presidente de Breguet y Blancpain y responsable del desarrollo del nuevo y revolucionario reloj, presentaron el Opus 14 en una velada “muy americana” en el casino de la ciudad alemana. Una velada inspirada en la década de 1950 en la que no faltaron los clásicos Cadillac de vivos colores ni los célebres diners o restaurantes de la ruta 66 con las camareras sobre patines. Y todo ello a ritmo de rock’n roll de la mano del músico norteamericano Robin Thicke, embajador de Harry Winston Timepieces.

Capaz de combinar la más exigente innovación mecánica con una sofisticada dimensión lúdica, cada detalle del Opus 14 apunta en esa dirección: desde la estilizada indicación de la hora local a las 9h, hasta los acabados tipo vinilo de las diferentes esferas, pasando por su emblema bicolor con el número 14, el rojo degradado del arco de los minutos retrógrados o la tipografía y el azul de sus índices.

Harry Winston Opus 14, fondo

UNA GRAMOLA EN MINIATURA

Realizado por los relojeros Franck Orny y Johnny Girardin, este nuevo reloj de la serie Opus evoca, tanto en su diseño como en su complicación de autómata, un jukebox o gramola cuya mecánica ha sido miniaturizada y patentada. En su caja de oro de 18 quilates y 54,7 mm de diámetro con cristal zafiro tallado en bloque, se guardan cuatro discos que ofrecen otras tantas indicaciones: hora local, GMT, fecha y una estrella con la firma de Harry Winston recordando a las estrellas del paseo de la fama de Hollywood. Un selector, situado a las 9h, permite activar la función deseada como si de un auténtico jukebox se tratara. Su mecanismo hace que la zona donde se almacenan los discos suba y baje y libere el disco elegido. “Al pulsar una vez el botón situado a las 4h, se activa una aguja que se desplaza hasta él, lo recoge y lo deposita sobre la plataforma de lectura. El disco que muestra la hora local sigue estando a las 9h, pero el del GMT, el de la fecha o el de la estrella, según elección, están sobre la plataforma. Cuando el disco ya está situado, una segunda pulsación acciona nuevamente la aguja que devuelve el disco  a la zona de guardado”, explican los relojeros.

Para realizar todo este proceso tan complejo se requieren dos reservas de marcha diferenciadas. Una para el movimiento y la medición del tiempo con 68 horas de autonomía, y otra para la animación que permite realizar hasta cinco ciclos de ida y vuelta de los discos. Sin embargo, aunque las reservas de marcha están separadas y funcionan independientemente gracias a dos barriletes distintos, el mecanismo de cuerda manual, visible desde el fondo gracias a un cristal zafiro, es común y carga ambas reservas. La fecha y la función GMT se corrigen con sendos pulsadores situados entre las asas a las 12h.

Han sido necesarios tres años y medio y 1.066 componentes para realizar este complicado y “loco” reloj, del que sólo se fabricarán 50 ejemplares para todo el mundo. Cada uno de ellos protegido y guardado en un estuche de grandes dimensiones en forma de jukebox.