Para Robert Greubel y Stephen Forsey nada es fruto del azar. La belleza es importante aunque no pueda apreciarse a simple vista

Greubel Forsey es “La Marca”, con mayúsculas, de la relojería independiente suiza. Probablemente casi desconocida para la mayoría, sus relojes han pasado de ser un objeto funcional a convertirse en una verdadera obra de arte. Y lo mejor de todo es que, además, lo más bello de sus creaciones no está a la vista de su afortunado propietario.

Para entender la filosofía detrás de cada uno de los relojes de Greubel Forsey es necesario haber podido observar primero la belleza de los pequeños componentes que se vuelven invisibles una vez que el movimiento se monta y haber observado el cuidado con el que han sido elaborados. Nada se deja al azar y no importa que no se puedan apreciar a simple vista.

Greubel Forsey. El arte de los acabados

Sin duda es la marca con mejores acabados de cuantas existen actualmente en el mercado. El equilibrio entre la parte externa, caja y esfera y la interna del calibre y acabados está cuidada al máximo y  siempre a un nivel inalcanzable para el resto y en este “resto” no sólo incluyo a los pequeños independientes, incluyo a las grandes manufacturas con sus enormes equipos de I+D.

En un tiempo en el que todo se ha mecanizado, sin duda se han comprometido a perpetuar las tradiciones relojeras del siglo XIX como un medio para preservar el alma misma de la relojería, pero siempre con una visión clara en mente: si es posible, mejorarlas.

Pero antes de hablaros de algunos de sus relojes más destacados, permitidme contaros algo de la historia de esta joven marca que nace en 2004.

Greubel Forsey. manufactura en Le Locle

2004, el comienzo

Robert Greubel, francés, descubrió su pasión por la relojería a una temprana edad ya que su padre era relojero y él se unió al negocio familiar. Como apasionado de los movimientos complicados, en 1987 decide trasladarse a Schaffhausen, en Suiza, para incorporarse al proyecto de grandes complicaciones de IWC. Tres años más tarde, se marcha a Le Locle para trabajar como prototipista en Renaud & Papi. En 1999 se independiza y en el 2001 se une a Stephen Forsey para fundar CompliTime con el objetivo de crear y desarrollar movimientos complicados para las principales marcas del sector.

Stephen Forsey, inglés, heredó también de su padre la pasión por las complicaciones de la mecánica. En 1987 se especializó en la restauración de relojes antiguos, convirtiéndose en el responsable del departamento de restauración de relojes de la conocidísima Joyería Asprey. Amplió sus conocimientos en WOSTEP, el prestigioso programa de relojería que se imparte en Neuchâtel, Suiza. En 1992 comienza a trabajar en Renaud & Papi, donde se une al equipo de Robert Greubel para trabajar en los calibres más complicados y desde ese momento sus caminos se unen.

Según sus propias palabras: “Al ir en contra de la tendencia, estábamos convencidos de que todavía había mucho que inventar en el mundo de la alta relojería. Por lo tanto, decidimos emprender diversos retos de la relojería e iniciar un renacimiento en términos de arquitectura y artesanía relojera, tanto respecto a la innovación como a la mejora del rendimiento”.

Creaciones

Su primera gran creación fue el Doble Tourbillon 30º, a la que posteriormente se han unido hasta cinco nuevas invenciones, “QuadrupleTourbillon”, “Tourbillon 24 secondes”, “Balancier Spiral Binôme, “Différentiel d´Egalité, “Double Balancier” o “Le Computeur Mecanique”. Todas ellas dirigidas a mejorar la exactitud de los mecanismos o la mejora en los materiales utilizados.

De entre todas estas invenciones, en este artículo me gustaría desatacar dos, el “Différentiel d´Egalité” y el “Double Balancier”.

DIFFÉRENTIEL D’EGALITÉ

Greubel Forsey Différentiel d'Egalité

La quinta invención, el “Différentiel d´Egalité” se presentó por primera vez en Baselworld 2008 y dos años más tarde introdujeron una versión más avanzada del mismo. Desde entonces han realizado varias mejoras con el objetivo de optimizar la precisión del mecanismo. Esta innovación consiste en un mecanismo de fuerza constante que permite distribuir de manera continua la energía del muelle real al órgano regulador por lo que mantiene inalterable su amplitud durante las 60 horas de la reserva de marcha.

Dispone de segundos muertos, lo cual constituye una primicia para Greubel Forsey. Este tipo de segundero optimiza el confort de lectura y facilita el ajuste preciso de la hora ya que este se pone a cero automáticamente al extraer la corona para la sincronización horaria. La inclinación del volante a 30° garantiza una rotación eficaz en posiciones estables que compensa los efectos de la gravedad terrestre.

Su calibre de carga manual, compuesto por 359 piezas, late a 21.600 alternancias/hora y ofrece una reserva de marcha máxima de unas 60 horas.

Se presenta en una caja realizada en oro blanco de 44 milímetros hermética hasta 30 metros con cristal de zafiro en la parte posterior de la misma para admirar el precioso calibre.

En su esfera, parcialmente esqueletada, gris plata con un anillo externo negro podemos observar horas y minutos centrales, pequeño segundero a las 04:00 horas e indicador de reserva de marcha a la 01:00. En la ventana esqueletada podemos ver el mecanismo de fuerza constante y el indicador de los segundos muertos.

Las agujas de horas y minutos tienen forma de flecha y están realizadas en oro blanco pulido con Superluminova y las del pequeño segundero, segundos muertos y reserva de marcha en acero azulado pulido.

Se presenta con correa de aligátor negra con cierre desplegable en oro blanco con el logo de Greubel Forsey grabado y lacado en negro.

Es una edición limitada a 33 piezas con un precio de 265.000 francos suizos.

DOUBLE BALANCIER

Greubel Forsey Double Balancier

El prototipo del “Double Balancier” inclinado se presentó por primera vez en Baselworld 2009, luego de una larga investigación sobre los reguladores en su Laboratorio EWT (Experimental Watch Technology). Su versión más actualizada se ha presentado este año en el Salón de la Alta Relojería de Ginebra (SIHH).

Está equipado con un mecanismo innovador que desafía los límites de la cronometría. Dos volantes inclinados optimizan su rendimiento en posición estable, mientras que un Diferencial Esférico Constante proporciona una mayor regularidad de la amplitud.

Representa la sexta invención de la marca. Inicialmente, los dos órganos reguladores inclinados estaban superpuestos pero en esta nueva versión se posicionan en planos tridimensionales distintos y separados. Esta nueva configuración ayuda a mejorar el rendimiento cronométrico, mientras que el Diferencial Esférico Constante divide por dos su margen de error.

El movimiento de cuerda manual, compuesto por 285 piezas, late a 21.600 alternancias/hora y ofrece una reserva de marcha máxima de 72 horas.

Se presenta en una caja de 43 milímetros realizada en oro rosa 5N o blanco con cristal de zafiro en la parte posterior de la misma, siendo hermética hasta 30 metros. Dispone de una corona realizada en oro rosa o platino, según la versión, con el logo GF grabado y lacado en negro. En la parte trasera, a pesar de tener cristal de zafiro, Greubel Forsey sólo permite ver el diferencial de fuerza constante en una pequeña ventana.

Su esfera es preciosa, con algo más de la mitad de su superficie esqueletada, en la que podemos ver horas y minutos centrales con agujas tipo flecha con tratamiento de Superluminova y con el indicador de reserva de marcha situado entre la 01:00 y las 02:00 horas. En la parte esqueletada observamos el hipnótico latir de su calibre con el pequeño indicador del segundero. Existen tres posibles esferas: negra para la versión con caja de oro rosa, y plata o gris antracita para la de oro blanco.

Se comercializa con una correa de aligátor negra cosida a mano y cierre desplegable en oro rosa y con el logo grabado.

La versión en oro rosa, que no es limitada, tiene un precio de 350.000 francos suizos. La de oro blanco con esfera plateada es una edición limitada a 33 piezas, mientras que de la que lleva la esfera en gris antracita sólo se han realizado 6 ejemplares. De estas dos versiones no se ha facilitado su precio.

Existe una versión exclusiva para el mercado americano realizada en caja de cristal de zafiro y esfera azul del que sólo se han hecho 11 relojes con un precio de 695.000 dólares.

En resumen, una marca que está constantemente intentando sobrepasar los límites de la relojería para mejorar los calibres y que hace unos bellísimos relojes en los que no todo es mecánica, sino que ésta se combina con una estética difícilmente mejorable. Por poner una pega, si se le puede poner alguna, es que hay que tener unos bolsillos muy, pero que muy, profundos para poder disfrutar de estos magníficos relojes. Pero la excelencia nadie dijo que fuera barata.