Más allá de los cambios, los rumores y las ausencias de Basilea este año, la feria sigue siendo la más importante del sector, un escaparate de primer nivel para la relojería en general que mantiene el interés de periodistas, profesionales y amantes de los relojes de todo el mundo. Cierto que la ciudad y sus infraestructuras no lo ponen muy fácil, como tampoco lo hacen los elevados y muchas veces abusivos precios de hoteles y restaurantes; pero sigue siendo indiscutible que la feria de Basilea es cita obligada. En ella presentan sus nuevos relojes y sus renovadas estrategias marcas como Patek PhilippeRolex, todas las del Grupo Swatch y la mayor parte de las de LVMH, entre
muchas otras. Marcas que, junto con algunas de Richemont que optan por el Salón de Ginebra, son el corazón de esta industria que, a pesar de haber superado la crisis, sigue estando inquieta.

La “rivalidad” entre el SIHH de Ginebra y la feria de Basilea debe redundar en una mejor puesta en escena, mayores facilidades para visitantes y participantes y, desde luego, en beneficio de una mayor creatividad a todos los niveles. ¿O acaso no aprendimos que la competencia es sana?

Volviendo a Basilea, este año han continuado (como ocurrió también en Ginebra) las reediciones y las conmemoraciones, una moda iniciada hace ya un tiempo, en aras de mejores y más fáciles ventas. Pero también hemos visto creatividad e ingenio. Nuevas colecciones y nuevos relojes que nacen, otros que se reinventan por completo en forma y fondo a tenor de los gustos actuales, nuevos desarrollos que combinan funciones y complicaciones a veces imposibles, nuevos diseños, unas veces elegantes y sofisticados, otras aburridos. De todo ello, hemos seleccionado lo mejor, relojes femeninos y masculinos que llenan estas páginas y comparten espacio con los nuevos modelos de Louis Vuitton, con la espectacularidad de las piezas únicas de Dior, y con reportajes como el que les proponemos sobre los relojes eróticos, un interesante género de la relojería de todos los tiempos que, más allá de los gustos personales, representa una gran proeza técnica.