En 2020, el Salón de Ginebra (SIHH) se celebrará entre el 26 y 29 de abril y la Feria de Basilea (Baselworld) entre el 30 de abril y el 5 de mayo.

Hasta hace unos días nos preguntábamos si las ferias de relojería suizas tienen o no futuro con el formato que conocemos actualmente. Pues bien, la incógnita parece despejada por el momento: Baselworld y el SIHH han decidido coordinar sus fechas a partir de 2020. Así, ese año el Salón de Ginebra se celebrará del 26 al 29 de abril en Ginebra e, inmediatamente después, Baselworld abrirá sus puertas del 30 de abril al 5 de mayo en Basilea. Por el momento, el acuerdo es por cinco años, hasta 2024.

Recordemos que la incertidumbre se había disparado en verano tras el anuncio del Grupo Swatch de abandonar Baselworld y de Audemars Piguet y Richard Mille de salir del SIHH a partir de 2020. Al hilo de estos acontecimientos, surgieron opiniones para todos los gustos y en todas las direcciones.

SIHH

Pero entre todas ellas, nos pareció interesante la de Thierry Stern, presidente de Patek Philippe, que, convencido de la viabilidad de las ferias, abogaba por armonizar las fechas del SIHH y de Baselworld como garantía de futuro. Pues bien, finalmente su criterio, defendido también por otros actores de la relojería, se ha impuesto.

Este acuerdo entre ambas ferias para sincronizar sus fechas, como, por cierto, ocurría hasta hace 10 años, parece haber calmado los ánimos de sus detractores. Y es que, indudablemente, tiene sus ventajas. En especial para aquellos que se desplazan desde otros continentes, y que, a partir de 2020, podrán ver la mayor parte de las marcas y sus novedades en una sola visita de unos días a Suiza en lugar de hacer varios viajes en apenas tres meses.

Por otro lado, no parece que esta confluencia de fechas, por si sola, vaya a resolver los problemas que la industria de la medida del tiempo tiene planteados. En los tiempos de la globalización a ultranza, de Internet, del e-commerce y los smartwatches -por no hablar de las dificultades que tienen algunos mercados, como el nuestro, que no levanta cabeza-, el reto de la supervivencia requiere algo más que sincronizar calendarios. Pero por algo se empieza…